miércoles, 3 de marzo de 2010

Despues de ayer

Entre el humo, las historias de july y algo de estudio, el tiempo pasa rápidamente.

-¡Horror, las nueve!

Pienso en la cara de mi padre y me paro de un salto.

Menos mal que mi casa queda bastante cerca. El corazón me late fuerte. Trato de evitar los chirridos de la puerta. Sin levantar la vista del diario, me llama a su lado.

- Quiero hablar cinco minutos con usted.

Nunca pensé que en cinco minutos se pudieran decir tantas cosas terribles.

(después de ayer, pág. 18 - 19)

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